Río Nilo, padre de una civilización

Arteria principal de Egipto, dador de vida y padre de una civilización. El Nilo es la única explicación a porqué surgió una sociedad en una de las zonas más áridas del planeta. Por ello, podemos afirmar que el agua, para el antiguo Egipto era de vital importancia.

 

Poseían un calendario dividido en tres fases, las cuales estaban marcadas por las dinámicas fluviales del Nilo. Akhet, inundación, Peret, crecimiento, Shemu, sequía. Se adaptaron y articularon su vida alrededor de la agricultura. En los meses de octubre y noviembre, las aguas se retiran dejando atrás una tierra fértil que los egipcios aprovecharon para sembrar. Si necesidad de riego, la cosecha brotaba entre marzo y abril. Tras la recolección y entrado el verano la tierra se secaba y agrietaba, lo cual significaba aireación y renovación. A todo ello, le aplicaban sistemas de irrigación diques y canales para un mayor control. Durante la inundación, canalizaban el agua del río hacia el valle usando una extensa red de canales meticulosamente construidos. Gracias a la construcción de diques y embalses los egipcios podías disponer de agua para irrigar la tierra durante las sequías. El singular ciclo vital del río Nilo permitió que surgiera una de las civilizaciones más imponentes de la antigüedad. 

 

La explicación que ofrecían los egipcios a este fenómeno recibía el nombre de Hapi, el dios del Nilo. Era muy venerado y se le relacionaba con la fertilidad de la tierra. Dada su gran importancia se le dedico uno de los himnos más conocidos: Himno a Hapi. Se cree que en tiempos predinásticos el río pudo llevar su nombre antiguo: Hep. 

 

A través del Nilo la cultura egipcia fue extendiéndose, conectando así el alto y bajo Egipto, así como el reino de Kush. Cabe destacar que poseen las pinturas más antiguas dónde aparecen representadas embarcaciones impulsadas por velas.

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