Desventajas del agua del grifo

Hoy en día, por suerte, disponemos de agua corriente en nuestro hogar. ¿Pero nos paramos a pensar en la calidad de esta más allá de que sea apta para el consumo? Indiscutiblemente necesaria, forma parte de nuestra cotidianidad, así como de nuestra salud y bienestar. Por ello, debemos tener en cuenta su composición, ya que puede ser perjudicial para nuestro organismo.


La calidad del agua de red varía en función del tratamiento que lleva a cabo la empresa suministradora, las tuberías de la propia vivienda y el estado en el que se encuentran las conducciones de las vías públicas. Existe una larga lista de sustancias potencialmente peligrosas para la salud que pueden estar presentes en ella como cloro, nitratos, flúor, metales pesados, bacterias, etc. Al consumirla directamente del grifo es nuestro cuerpo el que ejerce de filtro, y a la larga esto puede ocasionar problemas.


Para tratar el agua y eliminar microorganismos patógenos se le añade cloro o hipoclorito sódico, por lo que el nivel de cloro libre residual es elevado. Este puede reaccionar con distintas sustancias y generar residuos tóxicos. El cloro puede ser el causante de afecciones de la piel como dermatitis o eczemas e, incluso, de alergias. También da lugar al mal sabor y olor del agua.


Evitar los problemas derivados de la mala calidad del agua de red es muy sencillo. Y no hablamos de adquirir la costosa y engorrosa agua embotellada. Existen alternativas más ecológicas, saludables y confortables  como los equipos de ósmosis inversa y los descalcificadores. Gracias a ellos podemos obtener un agua purificada de primera calidad.  

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