Cómo evitar la deshidratación en niños

El agua es un líquido vital que ayuda a regular la temperatura corporal y transportar nutrientes, además que limpia el organismo de toxinas y mantiene nuestro cuerpo fresco. Un 65-70 por ciento del cuerpo de un adulto está compuesto por agua y el de un niño, por un 80 por ciento. De ahí que los niños requieran una mayor hidratación. En este artículo os listamos algunas de las situaciones en que los niños deben reponer líquidos regularmente, aunque no tengan sed, y así se eviten una deshidratación:

 

Resfriados, fiebre y diarrea

Cuando se produce un cambio de estación, especialmente en otoño/invierno, los niños son más propensos a constiparse debido a los cambios de temperatura. Los resfriados conllevan un aumento de la mucosidad y el agua es un buen remedio para ablandar los mocos. De la misma forma es bueno ofrecerles agua cuando padecen diarrea puesto que pierden muchos líquidos o cuando tienen fiebre ya que están más irritables, con menos apetito, y el agua se convierte en un buen aliado.

  

Actividades extraescolares y juegos con mayor esfuerzo físico

En la escuela o en sus actividades extraescolares, en su tiempo lúdico /deportivo, los niños gastan mayor energía corriendo y jugando debido a que hacen un esfuerzo físico mayor a lo habitual, suelen estar en continuo movimiento y por tanto su temperatura corporal aumenta. La piel se vuelve roja y tienen sudores en mayor cantidad. En este caso es recomendable beber agua durante el ejercicio ya que pierden líquidos a través de la sudoración.

 

Mejorar la concentración 

Una correcta hidratación favorece la concentración y el tiempo de reacción en las personas. Los niños, por su temprana edad, aún no son conscientes de estos beneficios y debemos integrarles este hábito en su día a día. Junto con el almuerzo es aconsejable prepararles un zumo que les aporte vitaminas o una botella de agua en su mochila para que se hidraten en el horario escolar. Está comprobado que la ingesta de agua beneficia el cerebro y ayuda al rendimiento de los niños.


Por todo ello, los padres y la escuela tienen un papel fundamental en la correcta hidratación de los niños por lo que deben facilitarles el acceso al agua en cualquier momento del día. Algunos niños sólo beben agua al mediodía para acompañar sus comidas o cuando regresan a casa tras realizar una actividad física intensa.

 

En este punto cabe destacar los efectos de la deshidratación. En el caso de los niños notaremos que están deshidratados cuando tienen sequedad en la boca, bajo nivel de energía, ausencia de orina en períodos prolongados, sufren irritabilidad o en casos extremos ausencia de lágrimas al llorar.

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