La nueva planta de agua por osmosis de Villaralbo en Zamora rebaja la dureza de 72 a 4,6 grados

Con la inauguración de la planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa termina en Villaralbo un grave problema que afectaba a cerca de 1.800 vecinos que no tenían en su grifo agua potable para beber. ¿Los causantes?, la alta concentración de contaminantes que aparecían en el agua procedentes de los abonos químicos con los que se cultivan los campos.


El Ayuntamiento, tras estudiar diferentes posibilidades y hacer varios sondeos en distintas zonas de la localidad, descartó construir un nuevo pozo y optó por la ósmosis inversa porque las prospecciones si no daban altas concentraciones de nitratos, las daban de arsénico o de fluoruros, lo que les llevó a pensar que gran parte de los acuíferos del subsuelo estaban contaminados.


De esta manera se opta por la instalación de una planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa no sin antes realizar un estudio previo del consumo real, buscar las fugas por cañería e investigar las conexiones piratas . Al cabo de 16 meses los ciudadanos se muestran muy conformes con la solución y destacan la buena calidad del agua.

 

La empresa Zamoragua responsable de la ejecución el proyecto resaltaba los 122 parámetros que se han analizado de los cuales, cuatro eran los problemáticos y que se han reducido en una media de un 92%. Los nitratos era el parámetro por el cual se consideró el agua no potable. Es decir, la gente podía usar el agua para ducharse y lavar, pero se desaconsejaba su uso para ingerir. «Los nitratos estaban en 90 miligramos y ahora tenemos 4,2». Pero el pueblo lo que más aprecia no es eso. «Porque me temo que esos nitratos los han estado consumiendo desde hace muchísimos años, lo que pasa es que como no se analizaba no se sabía. El pueblo lo que apreciará es que este agua tiene 72 grados franceses de dureza, de cal. Por hacer una comparativa, el agua de Zamora la consideramos dura y tiene 22 grados, mientras que esta tiene 72» explicaba el responsable del proyecto.


Pues bien, tras la depuración se ha conseguido rebajar a un 4,6. Pasar de 72 a 4,6 significa por poner un ejemplo, que nunca habían podido hacer un cocido con garbanzos «pues aunque estuviera la olla una hora en la cocina, tenían que echar bicarbonato sódico. Con la merma de la cal del agua se ha conseguido igualmente que no se estropeen tan a menudo electrodoméstico como la lavadora , o que se padezcan menos los cálculos de riñón (piedrecitas de sodio y de calcio en el riñón)» explicaban satisfechos los responsable de la instalación de la depuradora.

 

VIA www.laopiniondezamora.es

 

 

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