El presidente del Parlamento de Cantabria ordena controlar el consumo de agua entre los parlamentarios

El Parlamento de Cantabria ha cerrado el grifo a los diputados. Y no es una metáfora. El presidente de la institución, Jose Antonio Cagigas, ha dado órdenes estrictas para "controlar" el consumo de agua embotellada de los tres grupos parlamentarios, que suponía un gasto mensual de 1.000 euros. "Vana a tener agua, pero de manera controlada", advierte Cagigas.

Sin embargo, la oposición dice que se a suprimido el servicio. De hecho un diputado socialista cuanta que cuando la semana pasada pidió al conserje una caja de agua para su grupo, el empleado le hizo saber que sólo podría suministrarle el pedido si quedaban reservas porque se había retirado el servicio.

El presidente, que desde quetomó posesión del cargo ha hechobandera de la austeridad, llegandoa eliminar los cócteles de los actos institucionales, incluida la tomade posesión del Gobierno, dice que ningún parlamentario pasará sed,pero beberá sin dispendio. Cómo ejercerá ese control es otra cuestión,todavía sin descifrar, porque Cagigas asegura que no se impondráun cupo a los grupos políticos.Que hay que ahorrar de todo loque se pueda es una máxima para el jefe del Legislativo, aunque a vecesse raye en lo grotesco. Se han suprimido también los caramelosy se entrega «con cuenta gotas» el material de oficina.A Cagigas estas medidas y otras de mayor calado le dan resultado.Asegura que este ejercicio el presupuestode gasto se cerrará en siete millones de euros, lo que si tenemos en cuenta que el presupuesto general es de poco más de ocho millones,obtendrá un ahorro de un millón de euros, una cantidad que sale «quitando un poco de aquí y otro poquito de allí». Todo suma en una época de vacas flacas.

 

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