Ríos de Ibuprofeno

Agua, es la palabra clave. Todos la conocemos, todos sabemos su utilidad, pero… ¿sabemos lo sensible que es ella a nosotros? La Directiva Marco del Agua (a partir de ahora DMA) cita textualmente “el agua debe ser tratada como un recurso natural y no como un bien comercial”. Y ahí está el gran problema, vemos el agua como un recurso con el que hacer mercado, pero no nos interesa nada más allá de lo que llega al grifo de nuestras casas. ¿Os habéis preguntado alguna vez qué hay antes de ese grifo?

Tenemos la tendencia a pensar que la contaminación del agua solo se produce cuando oímos esas noticias de vertidos de petróleo, fuel, metales pesados, etc. Además, ¿Por qué pensar en otros tipos de contaminantes si en nuestros reales decretos solo se habla de partículas radiactivas, nitritos, nitratos, pesticidas… entre otros? Os sorprendería lo que un HPLC o más comúnmente cromatógrafo, puede llegar a encontrar, incluso me atrevería a decir que en un análisis de agua natural, se ha llegado a detectar una farmacia con todos sus medicamentos.

Han empezado a aparecer nuevos contaminantes en el medio denominados por numerosos autores como contaminantes emergentes. Estas sustancias son definidas por Farré et al. (2008) como compuestos que no están incluidos en las regulaciones existentes de calidad del aguaporque no han sido estudiados, a pesar de ser amenazas potenciales para los ecosistemas, la salud y la seguridad humana. Y aquí es donde entra en juego nuestra farmacia, o mejor dicho, los medicamentos que podemos comprar en ella.

Y estaréis pensando: “¿Medicamentos en el agua?. Eso es imposible…”. Como consecuencia del envejecimiento de la población y el fácil acceso a fármacos, especialmente los que se consumen sin receta, se ha producido un incremento de su presencia en las aguas llegándose a considerar estos compuestos como contaminantes emergentes (Arbos, 2004; Pérez, 2004).

Pongamos un ejemplo: tengo una irritación de garganta, voy al médico y me receta ibuprofeno, el cual he de estar tomándome durante una semana. El ibuprofeno me ayudará a disminuir la inflamación, pero lo que no sé es que mi cuerpo no está metabolizando todo el compuesto y que parte del antiinflamatorio será desechado con la orina.

Así, la historia continua. La orina se mezclará con las aguas grises y mediante un sistema de saneamiento llegará a una Estación de Depuración de Aguas Residuales (a partir de ahora EDAR). Debido al alto poder refractario del medicamento, este no será eliminado completamente. Como la EDAR tiene una autorización integrada de vertido (esperemos que así sea, por que si no estaríamos ante una ilegalidad), el rechazo estará llegando al Dominio Público Hidráulico, en este caso, nuestro río de ibuprofeno.

El mismo ibuprofeno que me ayudó a curar mi dolor de cabeza ahora ayudará a quitarle el dolor de cabeza a los peces que estén estresados.

A nivel nacional, uno de los estudios más importantes se realizó en el río Ebro. Barceló et al. (2009) demostraron la presencia de medicamentos y sus metabolitos en estas aguas naturales. En total se analizaron 17 medicamentos pertenecientes a 5 grupos químicos diferentes, recogidos en las aguas de los influentes y efluentes de siete plantas de tratamiento seleccionadas. También de las aguas del río recogidas de quince sitios diferentes a lo largo de la cuenca del Ebro en octubre de 2007 y julio de 2008. Observándose una alta concentración de medicamentos en la cuenca del Ebro entre los que se encontraban atenolol y sotalol.

Si observamos la tabla, estamos hablando de nanogramos litro de medicamento detectado, puede parecer poco, hablándose solo de un medicamento, pero ¿y el sumatorio de todos los detectados? ¿y aquellos que no se analizaron?; antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos, etc.

La preocupación reside en que, como estos contaminantes, son definidos como emergentes, no están incluidos en las regulaciones existentes de calidad de agua, por lo tanto aún desconocemos sus efectos a corto/largo plazo sobre los ecosistemas acuáticos y sobre la salud humana.

Tendremos que esperar a que los expertos en este campo del agua, encuentren una relación a estas implicaciones, de momento ya sabemos que si te duele la cabeza, no hace falta ir a una farmacia, bebiendo un poco de agua de río, posiblemente se acaben todos tus problemas.

 

VIA www.iagua.es


 


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